Si además la contrastamos con el momento actual de nuestras sociedades: sociedades egocéntricas, sociedades organizadas por y para el consumismo desmedido, sociedades que desdeñan su humanidad, sociedades que luchan por deshumanizar lo humano… entonces el contraste es hasta irónico y nefasto, una locura.

Advertida esta crisis en tantos espacios de lucha, por diferentes voces, a través de las décadas, es innegable que no todo está perdido, de hecho, hay mucha esperanza palpitante en el mundo y, como no, en nuestra Patria Grande, dentro de estas voces, nuestra agenda. Este año 2022, la latinoamericana mundial, viene matizada por muchos puntos críticos, que como siempre, alertan sobre lo que no tiene contradicción alguna, (el cambio climático, por ejemplo), pero, sobre todo, por una realidad aún más cruda, EL COVID-19 y la vida POS-PANDEMIA.

El virus ha desenmascarado, aún más, esas realidades de la “evolución humana”, que este año se muestran en los pensamientos variados y siempre proféticos de nuestros articulistas, hijos de su tiempo, poniendo un especial interés en el papel de las voces en conjunto, de los esfuerzos de hermandad y la importancia de unir estos esfuerzos. Las organizaciones sociales se convierten en el eje en donde giran las ideas del ver, juzgar y sobre todo el actuar, de nuestras letras.

Ciertamente la pandemia que comenzó en el 2019 está aún lejos de terminar y ha agravado las injusticias y las desigualdades. Sin embargo, es a través del trabajo en grupo, en comunidad, que se vislumbra la mayor de las esperanzas, con un trabajo de base renovado por los ideales y por las tecnologías, las conciencias se seguirán despertando. Y por ende y con esperanza, la historia deberá dar un alto y luego un giro hacia la humanización y el proceso de amalgamación con la madre tierra.

Signos de esperanza los hay, aunque pareciera que no en algunas realidades, aún hay esfuerzos titánicos por evitar la hecatombe global, y es allí a donde se deben encaminar nuestros esfuerzos.

La adaptación ha empezado, claro con un enorme esfuerzo de parte de todas y todos, porque la humanidad es así, cambiar y adaptarse es difícil: romper paradigmas, trabajo de bases, humanizar a la humanidad, son algunas de las claves que ya los movimientos populares han empezado a poner en práctica. En algunos ámbitos con menos fuerzas, como en los espacios religiosos o de espiritualidad, en donde los cambios son realmente más difíciles (Aunque sean evidentes los giros en los paradigmas de la iglesia católica con el papa Francisco por citar una feliz excepción); sin embargo, existen grupos que realmente lo tienen claro, los de nuevos espacios a la diversidad sexual, los grupos de apoyo y defensa de los migrantes o los que luchan encarnecidamente por la defensa de la Pachamama, nuestra madre tierra. Y es a todos esos esfuerzos en conjunto que La Agenda Latinoamericana mundial le abre sus espacios este año, siempre en consecuencia de su tiempo y de su gente. Presentamos pues, este esfuerzo de muchos grupos de, pensadoras y pensadores, soñadoras y soñadores articulistas, promotores y promotoras, editores y editoras que incansablemente luchan por esas esperanzas que impulsan las grandes causas, desde lo mínimo, haciendo frente a los más grandes desafíos de la especie humana sin tregua y sin duda.

Fraternal-sororalmente:

Agenda Latinoamericana